Fraccaro
El pandoro y los panettones de Fraccaro vuelven en octubre. Mientras tanto, puedes ver los chocolates o los snacks.
Fraccaro es del Véneto, en el norte de Italia, y hace el producto más difícil de la pastelería italiana.
Difícil porque no lleva nada. El pandoro no tiene pasas, ni fruta confitada, ni relleno. No hay ingrediente que distraiga ni que compense. Si la fermentación falla, no hay dónde esconderlo.
Por eso se fermenta durante días con levadura madre, hasta que la miga se vuelve hebra y se puede deshojar con la mano. Llega en su estrella de ocho puntas, con el azúcar impalpable aparte, para espolvorear recién al servirlo.
La casa también hace panettone: el clásico de frutas confitadas y el Delizia de limoncello, donde la acidez del limón corta el dulzor de la masa.
Por qué la elegimos
Porque un pandoro bien hecho no se parece a nada. Y porque Fraccaro lo hace también en formato individual: se puede saber a qué sabe todo esto por $7.000, sin comprar un kilo a ciegas.